La máxima expresión del tiempo y la tradición.
Nuestro Romano Curado es un homenaje a la paciencia y al oficio quesero heredado de generación en generación. Con un prolongado proceso de maduración en nuestras cámaras, este queso desarrolla una pasta dura, compacta y quebradiza, caracterizada por esos pequeños cristales de maduración que crujen en boca y confirman su autenticidad.
Su sabor es intenso, complejo y con un picor persistente y noble que conquista el paladar. La salinidad está perfectamente integrada, logrando un equilibrio robusto. Es el queso definitivo para rallar sobre pastas caseras, pero también para ser el gran protagonista de una sobremesa, partido en trozos rústicos con las manos y acompañado de un buen vino.


